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Diabetes ¡Chau pinchazos!

Es una enfermedad crónica, no contagiosa, que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente ó cuando el organismo no la utiliza de manera eficaz. Se estima que en nuestro país uno de cada diez adultos, la padece. El control de los niveles de azúcar es una práctica cotidiana y de varias veces al día, que hasta ahora, se llevaba a cabo mediante un pinchazo en la yema del dedo que luego es interpretado a través de las tiras reactivas.

Una práctica molesta y dolorosa que algunos hacen pero que determina que numerosos pacientes decidan no llevarla a cabo.

A partir de ahora, con la aprobación de la ANMAT, Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, existe en nuestro país la alternativa de un mecanismo amigable para concretar estas mediciones, de gran importancia en el tratamiento diabético tipo 1 y tipo 2.

El sistema significa un avance también en cuanto a que permite visualizar hipoglucemias no detectadas y al mismo tiempo, registra tendencias acerca de la evolución de cada uno de los casos.

Esta herramienta indolora que se comercializa en alrededor de treinta países del mundo, se basa en un sensor del tamaño de una moneda de dos pesos, que se coloca en el brazo y que a través de un filamento adherido mediante un pequeño parche adhesivo, posibilita, con sólo acercar el lector, el escaneo inmediato de la información.  La propuesta innovadora que puede realizar una cantidad innumerable de mediciones diarias, incluye, además del dato del momento, un historial de los niveles de glucosa.

El sensor dura cerca de catorce días, resiste al agua y puede sumergirse hasta un metro de profundidad.

Es de esperar que las instituciones, obras sociales, etc, agreguen el dispositivo a las diferentes coberturas.  El costo del sensor es de 1100 pesos y el lector, el mismo importe.

Su implementación mejoraría la calidad de vida de quinientas mil personas