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VIVIR LA DIABETES
 
DIAGNÓSTICO: DIABETES MELLITUS TIPO 1
Cuando alguien recibe semejante noticia no es extraño que sufra un importante shock , ya que suele ir acompañada de conceptos tales como "crónico" y "limitación" y con erróneas creencias como, por ejemplo, que "es cosa de ancianos". Por otra parte a menudo irrumpe en la vida de la persona de forma totalmente inesperada lo que la hace, si cabe, más impactante.
 
 

A lgunos sufren más que otros pero no hay duda de que va a marcar un antes y un después en la vida de la persona y de los de su entorno más cercano. Eso hace que se imponga la necesidad de adaptarse: Suprimir unos hábitos, adquirir otros y modificar bastantes. Pero no nos engañemos, muchos otros acontecimientos de la vida también obligan a realizar ese esfuerzo. Quisiera advertir que soy consciente de la dificultad de generalizar, máxime cuando nos referimos a hechos en los que cobran especial relevancia las características individuales. La actitud que se tome ante esta nueva situación va a estar regida fundamentalmente por factores relacionados con personalidad y por las peculiaridades de esta dolencia (necesidad de aporte insulínico externo, adquisición de hábitos más o menos rutinarios, importancia de prever las consecuencias de ciertas decisiones, etc.). Lo más probable es que, a partir de ese momento, el cuerpo (que antes era un mero soporte sobre el que organizábamos nuestra vida) pase a ser protagonista, obligando a la persona a ser consciente de él y a revisar su correcto funcionamiento.
FENÓMENOS QUE SE REPITEN CON FRECUENCIA.
Ya he advertido anteriormente que cada persona, con sus características peculiares, tiene una forma individual de vivir la nueva situación. Sin embargo, hay una serie de aspectos que se repiten con bastante asiduidad en esos primeros días tras el diagnóstico.
PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS

Uno de los más característicos es la irrupción masiva de interrogantes de todo tipo. Muchos de ellos orientados a "descubrir" el origen de esa patología.

La persona intenta comprender algo que le resulta incomprensible. Es frecuente, pues, que los endocrinólogos deban responder a cuestiones tales como: "¿tiene que ver con el hecho de que comiera muchos dulces?" y "¿con que mi madre tuviera antojo de bombones durante el embarazo?"
Para la persona resulta frustrante cuando los profesionales responden negativamente pero sin poder dar una explicación plausible: "hay un componente genético, pero no todos los que lo tienen lo desarrollan... se está investigando...".
Otro grupo, acaso más importante, tienen que ver con el futuro: "¿Podré...?, ¿qué secuelas me quedarán?" A este respecto se tiene una idea más clara, pero no exacta de lo que puede llegar a suceder. No quisiera dejar pasar este momento para comentar que, si bien la diabetes influye en lo que pueda ocurrirle a la persona en un futuro, no lo determinará. Seguramente la actitud que tome ante ella tendrá más peso en el destino que la propia patología.
INTIMA CONVICCIÓN DE QUE SE CURARÁ
También con no poca frecuencia, a causa del fenómeno de la "Luna de Miel", la persona tiene la secreta creencia de que se va a curar. Deseo éste alimentado, en parte por conceptos erróneos sobre la diabetes, en parte por noticias llegadas por canales no adecuados (prensa, comentarios sacados de contexto, etc.).
En este sentido se debe tener claro que cuando aparezca la solución real para la diabetes, la noticia le llegará al afectado a través de su médico, mucho antes de que aparezca en la prensa. Se debe recelar del resto de rumores, de lo contrario estos se convertirán en una fuente de continuos sobresaltos y decepciones.

 
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