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La inseguridad también perturba a las Iglesias

Aumentan los casos de inseguridad en las Iglesias por lo que las autoridades eclesiásticas se mostraron muy preocupados .Los detalles de una flagelo social sin religión. La inseguridad que se vive en la Ciudad de Buenos Aires aumenta considerablemente. Los métodos de seguridad viables como alarmas o personal de vigilancia comenzaron a ser utilizados por estos sectores, cuyos espacios son casi impensados para ser víctimas de robos o delincuencia. Las empresas de seguridad reciben cada día nuevos clientes interesados en contratar un servicio efectivo para asegurar iglesias, pulpitos y espacios destinados al uso religioso. Así el robo de estatuas, hostias, o elementos propios de uso religioso se volvió una constante en los últimos tiempos. Según las empresas de seguridad el servicio más requerido por los eclesiásticos continúa siendo el monitoreo para alertar sobre posibles casos de intrusos en el templo o en los espacios privados. Los barrios más perjudicados por ésta nueva modalidad de robo parecen ser Caballito, y La Paternal. El sacerdote de la Parroquia del Buen Pastor del barrio de Caballito relato que sufrió varios robos en los últimos meses. Como método preventivo muchas Iglesias optaron por adoptar a un animal. Lo cierto es que una de las últimas denuncias efectuadas por el sacerdote Rodolfo Arroyo datan de envenenamiento y sedación a los animales que custodian el predio. Por tal motivo los templos de La Santísima Cruz de La paternal o el Sagrado Corazón de Ingenieros Maschwitz instalaron unos modernos dispositivos de monitoreo para custodiar la zona las 24 horas. Estos aparatos de control poseen radioactivos sensibles que detectan el movimiento y activan las cámaras de seguridad, reflectores y alarmas sonoras en el caso de ser necesario automáticamente. Solo basta con recorrer algunas zonas para advertir como los carteles ¨protegido las 24 horas,¨ adornan los muro de algunas instituciones religiosas. Lo que antes parecía un sector en apariencia a salvo de la inseguridad callejera parece que ya no lo es. Últimamente la imagen de personal de seguridad y las luces de alarmas activadas se mezclan con las imágenes religiosas y son parte del ritual. “Sufrimos cuatro robos, y en el último los ladrones entraron a la casa sacerdotal, sedaron a la perra y se llevaron todo lo que teníamos, que no era mucho: algunos objetos y lo que habíamos recaudado en un locro por el 9 de Julio que habíamos organizado”, relató el padre Rodolfo Arroyo. Al hacerse público el ataque que atraviesan los centros religiosos , no tardaron en aparecer las propuestas por parte de las empresas de seguridad con ofertas para resguardar el sector. “Ya teníamos rejas pero no fueron suficientes y luego que se dio a conocer ese último robo se acercaron de una empresa de seguridad y nos ofrecieron el sistema. Y no nos quedó otra alternativa que sumarlo como medida de seguridad”, se lamenta el sacerdote, que hace más de ocho años vive en esa parroquia.