La norma implantada en la ciudad de Buenos Aires con respecto al control del alcoholismo en los conductores, prevé la aceptación de un máximo de 0,5 gr/l. en los vehículos particulares (gramos de alcohol por litro de sangre); en motocicletas: 0,2 g/l (acompañante 0.5 g/l) y en transportes públicos y de carga: 0 g/l Dentro de esta última categoría se incluyen los conductores de transportes de pasajeros (colectivos, taxis, remises, transportes escolares) y conductores de transporte de cargas.Por encima de esa medida, el conductor será pasible a una severa multa y al decomiso del vehículo. Esta disposición ya ha traído una serie de incidentes entre los infractores/as y las autoridades municipales y policiales encargadas del control, algunas de ellas publicadas en distintos periódicos, haciéndose eco de las versiones oficiales.
Ahora nos llega una noticia de nuestro vecino y gran país, Brasil, que nos informa que desde la semana pasada la tasa máxima de alcohol al volante en Brasil será de 0,0 gramos. Su presidente, Luiz Ignacio Lula da Silva ha sancionado una ley que prohíbe ponerse al volante de vehículos con cualquier grado de alcohol en sangre, al mismo tiempo que endurece los castigos por embriaguez durante la conducción. Hasta ahora la tasa de alcoholemia permitida en Brasil era de 0,6 gramos por litro de sangre.
Lula da Silva
La multa por conducir con una tasa de alcohol superior a la permitida, es decir, cualquiera superior a cero, tendrá que enfrentarse a una multa de 955 reales (unos 385 euros), correspondiente a una “sanción gravísima”, que además supondrá la pérdida del permiso de conducir durante un año.
Otra de las novedades de esta ley es la obligatoriedad de someterse a la prueba del alcoholímetro, que antes era optativo y la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en establecimientos situados junto a las carreteras bajo administración del Gobierno federal, con excepción de los tramos urbanos. Los establecimientos que violen la prohibición tendrán que someterse al pago de multas de 1.500 reales (unos 600 euros).
Según estudios elaborados por el Ministerio de Justicia de Brasil durante los últimos cuatro años, cerca del 80% de las víctimas mortales en accidentes de tráfico presentó restos de alcohol en sangre.
Es evidente que la preocupación de las autoridades brasileñas es legítima ante el avance de las estadísticas que señalan un incremento en los accidente por causa de conductores bebidos. Vemos por el nivel de multas y sanciones, que la permisibilidad es ahora CERO, en una medida que protegerá la salud colectiva de la población.
Una vez más, mirar hacia el norte y esencialmente a la primera potencia sudamericana, no nos vendría mal. Y por experiencia propia, sabemos que allí las sanciones se cumplen y no hay policías contemplativos. En esto también nuestros vecinos uruguayos nos llevan la delantera.