Si de alguna cosa debemos preocuparnos y ocuparnos todos los habitantes de esta ciudad, es de la situación de abandono, de indigencia, de desamparo, de la niñez y adolescencia que habitan en los espacios marginales de la ciudad de Buenos Aires, viven en las calles, o llegan de las áreas del conurbano bonaerense ante la insuficiencia de los programas de apoyo y contención del gobierno provincial.
Se ha anunciado ahora, por medio de los canales informativos del GCBA que se crearan nuevos centros de atención para menores.
Según se ha expresado las pautas serán las siguientes: Darle a niñas, niños y adolescentes que viven en la calle, un espacio institucional de referencia, atención desde la Protección Integral, estrategias que apunten a mejorar la calidad de vida, a disminuir los riesgos y vulneración de derechos de la situación de calle y a un alejamiento paulatino de la misma.
Se otorga a niñas, niños y adolescentes en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires, cuyas edades oscilan entre los 8 y 18 años.
Los centros de Día que, desde el marco de la Protección Integral atiende a niños, niñas y adolescentes en situación de calle, concurren espontánea y voluntariamente. Está abierto de lunes a viernes de 8:30 a 16 hs. durante todo el año.
Asimismo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cuenta con hogares propios donde
alojan de forma transitoria, a niñas, niños y/o adolescentes en situación de vulnerabilidad psicosocial, a través de mecanismos de contención que posibiliten la construcción y el desarrollo de proyectos de vida saludables. Con estos hogares lo que se busca es, recursos para que construyan alternativas de vida saludables. Estas alternativas de vida pueden ser como producto de autovalimiento biopsicosocial o como el resultado de la reparación de vínculos o los lugares de la familia de origen o sustitutos.
Los hogares con los que cuenta en la actualidad el GCABA son tres: Hogar “Nuestra Señora del Valle”, Hogar “Doctor Carlos de Arenaza” (actualmente en refacción) y Hogar “Casa de Resguardo II” (actualmente en refacción).
También encontramos a lo largo y ancho de la ciudad diferentes paradores que según la Ley 445 la definición de los paradores como “casas abiertas que forman parte del circuito de atención integral a niños, niñas y adolescentes de y en la calle hasta los 18 años de edad. Los mismos funcionarán todos los días y durante las 24 horas”, en ellos los niños son atendidos mediante alimento y/o descanso que resguarde la integridad física, moral y emocional, tratando de verificar si los damnificados son objeto de violencia, maltrato y/o explotación y, en caso de ser necesario, ponerlos en contacto con los organismos pertinentes, les informan de sus derechos y brindan alojamiento y atención integral a niños, niñas y adolescentes en situación de calle. Básicamente atienden a las necesidades primarias Alimentación (4 comidas diarias: desayuno, almuerzo, merienda y cena). Vestimenta: se adquieren las prendas para cada niño / adolescente. Salud: Se atienden a través de efectores públicos. Educación: se articula con escuelas primarias y medias.
En su estadía en dicho parador se evalúa, la situación y evolución de cada uno en particular para ajustar la intervención a sus necesidades, equipos profesionales junto a los niños y jóvenes desarrollan estrategias de acuerdo a la necesidad de cada individuo en forma personalizada.
Dicha institución está situada en Av. Paseo Colón 1366 - Tel: 4300-8596 / 4300-2352 y su horario de atención es de: Lunes a Viernes de 8:30 A 16 h.
Leyendo todos los objetivos y las disposiciones que se han de adoptar, uno no puede menos que alegrarse, sin embargo, ya se anota allí mismo que de tres institutos hay dos en reparación, (No se informa cuando estarán rehabilitados), de los nuevos centros de atención, no se informa cuantos habrá, en que lugares, si los edificios ya están edificados y con su amoblamiento dispuesto. Tampoco cuanto personal se requerirá, que cantidad de profesionales de cada área tendrá a su cargo cada lugar, si el presupuesto para la atención del proyecto está acordado, si habrá supervisión de algún órgano político multipartidario legislativo, etc.
La problemática del menor desamparado es una de las deudas principales, sino la principal, que la ciudad tiene para sí. Y cuando decimos la ciudad, no decimos el gobierno actual, o el anterior o el futuro, sino que nos referimos a revertir la indiferencia del ciudadano o ciudadana que goza de un nivel de vida superior, de las empresas, medianas y en mayor medida grandes empresas, que no vacilan en invertir millones en financiar grandes show musicales o la adquisición de valiosas piezas de arte para sus museos, de aquellas fortunas privadas que compran hoteles o mansiones en Puerto Madero o Nordelta.
Algo, mucho, está mal en este país, para que caminemos por la noche y pasemos indiferentes ante las familias caminando en fila, padres, madres, niños o niñas, revolviendo tachos, juntando cartones, durmiendo arriba de los camiones a las tres de la mañana. Se perdió el ejemplo de aquellos primeros inmigrantes que llegaron a poblar el país y luego, en agradecimiento, donaron fortunas para construir escuelas, hospitales. Se terminó la época de los presidentes y funcionarios que caminaban libremente por la calle, que viajaban en subterráneo, que se retiraron para vivir con decoro y humildad, la de los dirigentes gremiales que volvían a la fábrica cuando cesaba su mandato gremial. La erradicación de las condiciones de marginación de nuestros niños y adolescentes no es solo de los gobiernos, las familias destruidas, la permisibilidad, los medios de comunicación visual, con su carga de violencia, la prostitución y la trata de personas, que se realiza libremente, la corrupción inacabable, e, insistimos, la indiferencia de la sociedad.
Esperamos que el Gobierno de la Ciudad tenga éxito en sus proyectos, que el Gobierno Nacional igualmente alcance los objetivos deseados. Quizás, dentro de 40 o 50 años, podamos haber cumplido nuestros sueños.