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¿Todos conocen el alcance de este término que forma parte de la invasión “globalizadora” que soporta nuestro país desde hace varios años?
Casi todos sabemos que son centros de llamadas telefónicas, para comunicación automática con abonados de los distintos servicios, utilizados para propagandizar productos, realizar encuestas, ofrecer servicios, etc. El llamado llega al teléfono del titular debido a que una decena de empresas dedicadas al rubro, disponen del registro de titulares de línea, no solo por medio de las mismas guías editadas por las empresas telefónicas en C.D., sino que se obtienen de listados bancarios, de servicios públicos, etc. Internet mediante, por unos pocos pesos, se puede obtener un C.D. con 1.000.000 de direcciones de correo electrónico, que son el otro canal de comunicación. La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, preocupada por la cantidad de reclamos que se reciben en las oficinas de Derechos del consumidor y otras similares, promovió una ley por la cual se crea el Registro en el cual las empresas prestatarias de este servicio deberán inscribir a toda aquella persona que de a conocer su rechazo a la inclusión de sus líneas en los listados de los bancos de datos. De aprobarse el “Registro NO llame”, las empresas de tele marketing tendrán 90 días para tomar conocimiento de los inscriptos y serán pasibles de multa en caso de quejas de usuarios registrados que denuncien el incumplimiento de la disposición. En la fecha, la prensa se ha hecho eco de un proyecto similar que estará estudiándose a nivel nacional. El tema que no se ha tenido en cuenta es que, según información de la Cámara que agrupa a las empresas que realizan este servicio, existen más de 30.000 personas empleadas en esta tarea cuadruplicando las que se empleaban hace solo cinco años. Una disminución apreciable en las bases de datos, implicará sin duda la reducción de personal, aumentando el nivel de desocupación en una franja bastante sensible a la falta de trabajo: los jóvenes, principalmente mujeres, que muchas veces tienen la oportunidad, en un “call centers” de obtener su primer trabajo. Es para pensar. ¿Tanta es la molestia que nos causa atender una o dos llamadas por día o por semana, que generalmente interrumpimos de inmediato con el clásico: “muchas gracias, no me interesa?, de que otro modo se podría medir el rating televisivo?, o saber cual es la opinión del público frente a un nuevo producto?, si ya la encuesta callejera o en domicilio se ha dejado prácticamente de lado por la inseguridad, pero lo cierto es que son muchas las empresas que se dedican a este menester y sin darse cuenta llaman asiduamente a los mismos teléfonos logrando el enfado de los usuarios que optan por cortar rotundamente, en vista de este panorama desfavorecedor para las empresas encuestadoras tendrán que ofrecer un producto y sentarse a ver cual es el más vendido para saber los resultados finales. |
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