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Barrios porteños, rincones ocultos de Literatura Argentina

Los barrios porteños de la Ciudad de Buenos Aires conversan los orígenes más preciados de la historia en sus rincones, su estilo, su arquitectura, sus monumentos sus calles y su gente. Recorrerlos es conocer los orígenes de la Literatura Argentina

La Literatura Argentina tan llena de historia, mitos, cuentos, historias y magia. Así también son el reflejo de sus barrios, su gente sus momentos.
Desde los primeros tanteos esotéricos en los climas góticos y lóbregos de la literatura antirrosista, pasando por la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, los cultos religiosos, las ciencias ocultas y las creencias alternativas alimentaron la fantasía de los escritores nacionales, fundando un subgénero inadvertido, fructífero y enloquecedor que aún trastorna las mentes de los lectores que se atreven a descender esos abismos.
El esoterismo no es el único elemento de la Literatura Argentina. Tan amplia como abarcativa es frondoso y múltiple.
El mal que padecemos es el de una memoria demasiado selectiva y corta de miras. Eso impide que ahondemos en la exhumación de textos exóticos y de autores de escasa difusión o fama. Cuando se habla del fantástico en la Argentina, las antologías redundan siempre en los mismos nombres: Borges, Casares, Cortázar, Ocampo, Aira, etcétera. Si bien es cierto que la maestría de estos autores eclipsó la obra de escritores menores, y no tan inspirados, eso no implica que el grueso de nuestros investigadores o los aficionados no profundicen en una bibliografía que es abundante y rica en ejemplos.
Histórica, poética, extraña y hasta puede ser completada desde sus barrios. Cada comuna tiene presente su estilo, su intervención en la historia Literaria desde el Grupo de Boedo hasta el de Florida. Estilos que caracterizan por generaciones a sus barrios.
Incluso aquellos géneros que pensamos no tiene relación con la cultura barrial encierran un significado muy arraigado a los vecinos. Los vaivenes económicos y sociales, a los que siempre estuvo sujeta la Argentina, hicieron del país un terreno fértil para cultos religiosos y creencias alternativas o, más aún, estrafalarias. Ante situaciones desesperadas, el ser humano tiende a buscar soluciones extraordinarias. Otro punto a destacar es que el culto esotérico siempre estuvo acotado por límites legales, a veces claros y otras algo sinuosos, valga como ejemplo la persecución a las medicinas alternativas (encabezadas por la curandería) o al ejercicio de la adivinación, sobre todo durante las tres primeras décadas del siglo XX. Y así la historia se va ligando a la Literatura y viceversa.