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Cercos eléctricos, el gran debate en la Ciudad

El uso de cercos eléctricos continúa creciendo. A pesar de no estar regulados su uso se vuelve frecuente en algunos barrios porteños. La tendencia que va desde la seguridad hasta el peligro de usarlos. Los detalles. La tendencia en uso de cercos eléctricos crece. Los barrios más coquetos de la Ciudad como Villa Devoto, Belgrano, y Caballito son los que lideran la lista en usos de estos métodos de seguridad que si bien no están regulados parecieran ofrecer una solución alternativa a la inseguridad social. Consultados los instaladores aseguran que el uso de estos aparatos disuasivos no electrocuta sino que logran mediante la energía eléctrica un shock que mantiene alejados a los que se acercan a ella. Paradójicamente aquellos barrios donde las estadísticas de inseguridad barrial son relativamente bajas con respecto a otros sectores resultan ser los más prevenidos y con métodos cada vez más novedosos. Rejas, muros, garitas y agentes privados son algunas de las alternativas para combatir los altos índices de inseguridad en la Capital. Estos métodos son cada vez más vistos y utilizados aleatoriamente sin importar si son departamentos o casas. La nueva tendencia en seguridad son los cercos perimetrales electrificados. En los últimos cinco años se registró en la Ciudad un crecimiento del 25%, mientras que en el 2016 las cifras ascendieron a 30 y 35%. La gran demanda que se suscitó en los últimos años generó un debate respecto a los métodos que utilizan los porteños para prevenir robos y delitos. “Es sólo voltaje; son pulsos de 5 mil voltios que no electrocutan. Cumple una función de barrera física, disuasiva”, afirma Gustavo Beyer de la firma Beyer & Beyer. Los índices de inseguridad aumentan progresivamente. Beyer remarcó que paralelamente aumentan también las consultas sobre equipos de instalación de este nuevo método de seguridad sobre todo en casas con patios grandes. “Para la instalación se siguen ciertos parámetros internacionales como, por ejemplo, estar a unos 2,20 metros de altura, y no invadir la línea municipal”. Por el momento no existe ninguna ley que regule su funcionamiento, “por lo tanto no están prohibidos”, aseguran desde el sector. Sólo se utilizan estándares internacionales, que tienen que ver con la fabricación de los equipos y su instalación siguiendo las normas IRAM/ IEC. Los cercos eléctricos parecen tener buen recibimiento socialmente. Guillermo Valls integrante de CASEL dijo estar trabajando en un proyecto con aval del Ministerio de Seguridad para que incluya dentro de los lindes de lo permitido a esta nueva metodología. El objetivo es contar con una ley de seguridad federal que incluya los cercos eléctricos perimetrales. La idea es que esta ley se apruebe en 2017”, señala Valls.

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